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*Rosalba Medina Medina

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa crónica, causada por Mycobacterium tuberculosis, bacilos aeróbicos, intracelulares, y, excepcionalmente, por M. bovis, Mycobacterium africanum, Mycobacterium canetti  y otras micobacterias atípicas. Se caracteriza fundamentalmente por la formación de granulomas en los tejidos.
Historia
La tuberculosis fue denominada antiguamente peste blanca. A través de estudios de paleontología, ha sido posible reconocer el ADN de su agente causal en lesiones vertebrales de momias egipcias que datan de 2000 años a.C y en momias peruanas de 1000 años de antigüedad; así mismo su ADN fue encontrado en metacarpianos de bisontes norteamericanos que remontan a 17 500 años a.c.
El 24 de marzo de 1882 Robert Koch reveló en Berlín Alemania el descubrimiento de Mycobacterium tuberculosis como agente etiológico de la TB.
Epidemiología
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la tuberculosis como una emergencia de salud pública, y estimó que 8.8 millones de personas en el mundo se enferman por esta causa y cada año, mueren 1.4 millones de personas por este padecimiento y el 23% se asocia al Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
El 59% de los enfermos por tuberculosis se encuentra en Asia, 26% en África, Mediterráneo 7%, Europa 5%, América 3% respectivamente.
En México se diagnosticaron 19,445 casos nuevos de TB en todas sus formas siendo 81.5% pulmonar, 1.6% meníngea, 5.6% ganglionar y 11.4% otras formas.
Los estados que tiene mayor incidencia de casos de tuberculosis pulmonar son Baja California con 53.98, Tamaulipas con 37.45, Guerrero 34.52, Chiapas 34.03, y Nuevo León  31.09, Nayarit 29.02, Sonora 28.94 x 100mil.
La co-infección de tuberculosis VIH-SIDA puede aparecer en el 30-50% de casos de SIDA, siendo ésta la comorbilidad más frecuente junto con la diabetes mellitus y la desnutrición.
Etiología.
El agente causal de la tuberculosis fue descubierto en 1882 por Roberto Koch, es de aspecto bacilar recto y alargado, mide 0.4 x 3 micras, pertenece al orden Actinomicetae, a la familia Mycobacteriaceae y al género Mycobacterium

El género Mycobacterium, dentro de la familia Mycobacteriaceae, comprende a bacterias aeróbicas grampositivas débiles, ácido alcohol resistente, inmóvil, no esporuladas.


Estructura.

Mycobacterium tuberculosis es un bacilo aerobio obligado, sin movilidad, de crecimiento muy lento. No produce cápsula de polisacáridos. Su envoltura celular es poco usual. Partiendo del interior hacia el exterior, presenta una membrana citoplásmica cubierta por una capa extensa de peptidoglicanos unidos a polisacáridos, los cuales se encuentran esterificados con los ácidos micólicos (60% del peso de la pared celular), formados por lípidos libres, glucolípidos y peptidoglucolípidos; tal estructura, que le brinda una apariencia cerosa, le confiere una alta hidrofobicidad, resistencia a detergentes, a un buen número de antibióticos, a las tinciones habituales y le da afinidad por la tinción ácido alcohol resistente de Ziehl Neelsen y Kinyoun.

Mecanismo de transmisión
La Tb pulmonar es la forma clínica más común de la enfermedad; M. tuberculosis entra al organismo a través del tracto respiratorio, estableciéndose principalmente en las zonas apicales del pulmón.

La infección se transmite de persona a persona por inhalación de micobacterias eliminadas de un enfermo con Tb pulmonar activa, en la tos o estornudo, en forma de pequeñas gotitas, que pueden permanecer suspendidas en el medio ambiente por largos períodos de tiempo.
Patogenia y respuesta inmune.
La infección primaria ocurre habitualmente por inhalación del microorganismo en aerosoles de una persona infectada. Las micobacterias son opsonizadas con moléculas de complemento (C3b), inmunoglobulinas (IgG), proteína de unión a manosas (MBP), y el factor surfactante A (SPA). Esto permite a la bacteria ingresar al macrófago de manera eficiente.
La replicación ocurre inicialmente en vías aéreas terminales dentro de células fagocíticas(bronquiolos pequeños, alveolos - lesión primaria o tubérculo) . Los macrófagos los distribuyen a otras áreas pulmonares y ganglios linfáticos regionales.

En los pulmones, las células T activadas producen citocinas, tales como IFN-g y factor de necrosis tumoral alfa (TNFa). El IFN-g es esencial para la activación de los macrófagos, que producen entonces óxido nítrico (NO), que contribuye fundamentalmente en el control de la infección. Una vez que se monta una respuesta inmune celular, las bacterias disminuyen y se desarrollan granulomas.

La caseificación consiste en la licuefacción de un tubérculo maduro, con la formación de una cavidad en la que los bacilos se multiplican.
Cuadro clínico.
Tuberculosis primaria: es la enfermedad de los sujetos que se infectan por primera vez.
En general es leve y frecuentemente asintomática. Se ubica generalmente en el aparato respiratorio inferior. Sus características principales son tos productiva crónica, fiebre en picos, sudoración nocturna, decaimiento, anorexia y pérdida de peso.
El tubérculo puede sufrir fibrosis y calcificación, aunque algunas bacterias no proliferativas pueden persistir.
De manera alternativa, una lesión caseosa (en licuefacción) puede abrirse y descargar su contenido, creando una cavidad que puede facilitar la dispersión, a través de las vías linfáticas y hematógena a tejidos diversos: hígado, bazo, riñones, hueso o meninges. Los signos y síntomas dependen del órgano o tejido afectado.
Infección de tuberculosis latente
Las bacterias de la tuberculosis se encuentran presente pero no causan signos ni síntomas. Esto se denomina infección de tuberculosis latente. En la mayoría de las personas que inhalan las bacterias de la tuberculosis y se infectan, su cuerpo puede combatir las bacterias para impedir que se multipliquen. Las personas con la infección de tuberculosis latente no se sienten mal ni tienen síntomas. Las personas con la infección de tuberculosis latente no son contagiosas y no pueden transmitir las bacterias de la tuberculosis a otras personas. Sin embargo, si estas bacterias se activan y se multiplican en el cuerpo, la persona pasará de tener la infección a enfermarse de tuberculosis.
Tratamiento para la infección de tuberculosis latente
El tratamiento de la infección de tuberculosis latente reduce considerablemente el riesgo de que se convierta en la enfermedad de tuberculosis. Ciertos grupos de personas tienen un riesgo muy alto de padecer la enfermedad de tuberculosis si están infectadas. Se deben hacer todos los esfuerzos posibles para comenzar un tratamiento adecuado y asegurarse de que esas personas finalicen todas las tandas del tratamiento contra la infección de tuberculosis latente.

Definiciones Operacionales

Para la vigilancia epidemiológica de la tuberculosis, existen las siguientes definiciones opera­cionales de caso:

Caso probable de tuberculosis pulmonar (sintomático respiratorio): Toda persona que presenta tos con expectoración o hemoptisis, de dos o más semanas de evolución. En niños, todo caso que presente tos con o sin expectoración durante dos o más semanas, fiebre, diaforesis noc­turna, detención o baja de peso.

Caso de tuberculosis confirmado por laboratorio: toda persona con tuberculosis cuyo diag­nóstico ha sido comprobado por baciloscopia, cultivo, histopatología o métodos moleculares la tuberculosis.

Caso de tuberculosis confirmado por clínica: toda persona con tuberculosis en quién la sin­tomatología, signos físicos, elementos auxiliares de diagnóstico, respuesta terapéutica, sugieren la evidencia de tuberculosis pero la baciloscopia, cultivo o métodos moleculares fueron negativos.
Recaída: a la reaparición de signos o síntomas con nueva presencia de bacilos en la expectora­ción, o en otros especímenes, después de haber egresado del tratamiento por curación.
Abandono: a la interrupción del tratamiento contra la tuberculosis, durante 30 días o más.
Fracaso de tratamiento: a la persistencia de bacilos en la expectoración o en otros especímenes al término de tratamiento confirmada por cultivo, o a quien después de un periodo de negativización durante el tratamiento, tiene baciloscopia positiva confirmada por cultivo.
Recaída: a la reaparición de signos o síntomas con nueva presencia de bacilos en la expectoración, o en otros especímenes, después de haber egresado del tratamiento por curación.
Caso probable de tuberculosis meníngea: es toda persona que presente cefalea persistente y/o vomito y/o afección de pares craneales y/o alteración del estado de alerta con una evolución subaguda (> o =) a 7 días con o sin antecedentes de contacto con caso de tuberculosis pulmonar.
Caso confirmado de tuberculosis meníngea: es todo caso probable que cuenta con confirmación por laboratorio (BAAR, cultivo o PCR en LCR) o histopatología de la presencia de M. tuberculosis.

CLASIFICACIÓN

Diagnostico

Baciloscopia Es el procedimiento de diagnóstico más útil en los pacientes con tb pulmonar, en tanto resulta ser el método más barato, simple, rápido y específico.

Cultivo: es el método más sensible para el diag­nóstico; la principal desventaja es el tiempo de resultados y capacidad instalada

Cultivo de Lowenstein-Jensen: Se trata de un método tradicional, en medio sólido, utilizando como base el huevo coagulado con pH cercano al neutro. Ofrece como ventaja una mayor sencillez de realización, la posibilidad de hacer conteo de colonias y su bajo costo. Tiene el inconveniente del lento crecimiento bacteriano y de su lectura manual.
Cultivo en medios líquidos. Son una alternativa a los tradicionales y utilizan medios de cultivo semisinteticos enriquecidos para favorecer el desarrollo del bacilo tuberculoso. La lectura se basa en la cuantificación de la disminución de O2 y el aumento del CO2 resultantes de la reproducción del bacilo, y es automatizada en función de sensores que detectan cambios en la presión de estos gases. El más difundido es el BACTEC MGIT 960.
Estos cultivos permiten disminuir los tiempos de diagnóstico a 10 días en promedio.
Indicaciones para el cultivo:
O     Para el diagnostico de TB con resultado negativo de 6 baciloscopias en esputo.
O     Diagnóstico de Tb extrapulmonar.
O     En caso de tuberculosis en niños.
O     Para confirmar el fracaso al tratamiento.
O     En caso de sospecha de Tb farmacoresistente.
Estudio histopatológico

Se efectúa en todas las formas de TB en las que sea posible obtener teji­do. En los casos de TBP, el tejido se obtiene median­te fibrobroncoscopía con biopsia transbronquial.

Estudio inmunológico: prueba cutánea al PPD. La prueba tuberculina o PPD (derivado proteínico purificado) puede ser útil para apoyar el diagnóstico en los casos en los cuales la baciloscopia es nega­tiva, en particular en los niños que han estado en contacto con enfermos de tuberculosis.

Pruebas de biología molecular: consisten en amplificación de ADN o ARN de M. tuberculosis por medio de la reacción de la polimerasa en ca­dena (PCR)

La elevación de la enzima adenosindesaminasa (ADA) que se libera a partir de los linfocitos activados contribuye al diagnóstico de la TB pleural, peritoneal, pericárdica y meníngea. Cifras por encima de 45 U/l en pleuritis y ascitis y por encima de 8-10 U/l en la meninge y el pericardio tienen una elevada sensibilidad y especificidad para la TB.
Prueba cutánea al PPD (derivado proteínico purificado) puede ser útil para apoyar el diagnóstico en los casos en los cuales la baciloscopia es negativa, en particular en los niños que han estado en contacto con enfermos de tuberculosis.
Detecciones de antígenos o anticuerpos: No puede ser recomendado, ya que estos test muestran sensibilidades del 1-60% con una especificidad del 50 al 90%.



 Retratamiento primario

Se instituirá en caso de fracaso, recaída o abandono.



La toxicidad hepática es el efecto adverso más preocupante del tratamiento antituberculoso. Los fármacos potencialmente hepatotóxicos son isoniacida, rifampicina, pirazinamida, PAS, tioacetazona y etionamida/protionamida. Una alteración de las enzimas hepáticas puede darse en hasta un 25% de los casos, generalmente leve, transitoria y en los dos primeros meses del tratamiento, aunque puede presentarse en cualquier momento a lo largo de toda la duración del mismo. La hepatitis tóxica aparece en un 1-10% de los pacientes y son factores asociados con su presencia la edad del paciente, la desnutrición, la presencia de infección por el virus de la hepatitis C, hepatitis B, hepatopatía previa, el etilismo activo y la utilización simultánea de fármacos potencialmente hepatotóxicos, como antirretrovirales etc. En la literatura no existe uniformidad sobre la necesidad y frecuencia de los controles analíticos para el manejo de la toxicidad hepática, el concepto de hepatitis y de cuándo es preciso suprimir o modificar un tratamiento, pero parece razonable realizar una bioquímica basal, realizar controles de bioquímica hepática de forma mensual en los dos primeros meses del tratamiento y también en función de los síntomas. Si se encuentran elevaciones de transaminasas por encima de dos veces los valores basales se deben repetir los controles analíticos cada 7-14 días hasta objetivar que se normalizan, y a partir de entonces realizar analítica sólo en caso de presentar síntomas sugestivos de hepatitis. Se debe modificar el tratamiento en casos de elevaciones de transaminasas mayores de 5 veces su valor normal o en casos de colestasis franca o ictericia, una vez descartadas por ecografía abdominal otras causas de posible obstrucción de la vía biliar.  En caso de toxicidad hepática grave (transaminasas por encima de 5 veces los valores basales, ictericia y/o elevación de FA o GGTP 3 veces por encima de los valores basales) se debe suspender todo el tratamiento durante una semana, repetir la analítica y descartar otras causas de daño hepático como hepatitis víricas. Si el paciente no presenta enfermedad pulmonar bacilífera y tiene un buen estado general se puede dejar sin tratamiento hasta que mejoren de forma importante las alteraciones hepáticas. Si presenta enfermedad infecto-contagiosa o formas graves de tuberculosis se deben utilizar provisionalmente, mientras no mejoran las alteraciones analíticas, fármacos no hepatotóxicos como aminoglucósido, etambutol y cicloserina.Si la clínica y la analítica mejora de forma importante se puede reintroducir la misma pauta, con rifampicina en dosis progresivas para evitar fenómenos de hipersensibilidad y toxicidad renal. En algunas guías se aconseja reintroducir cada fármaco de forma secuencial en el siguiente orden: isonoacida, rifampicina y pirazinamida, con dosis progresivas para cada uno de ellos hasta alcanzar la dosis plena de cada fármaco en 2-3 días. Hay pacientes que toleran la reintrodución sin volver a alterarse la función hepática y pueden completar el tratamiento con la pauta inicial, pero si se vuelven a producir las alteraciones analíticas habrá que a suspender todo otra vez. Si el paciente está en plena actividad de la enfermedad habrá que dejar tres fármacos no hepatotóxicos (etambutol, estreptomicina, quinolona y/o cicloserina) y reintroducir uno a uno los de primera línea, comenzando por los que presentan menos probabilidad de producir la toxicidad, con controles analíticos semanales hasta conocer él o los causantes, proceder a suspenderlos definitivamente y rehacer la pauta en fármacos y duración.

Control y Evaluación del tratamiento
Se llevará a cabo cada mes, o en menor lapso cuando la evolución del enfermo lo requiera. Consistirá en control clínico y radiológico y de laboratorio.
Clínico: control con revisión del estado general del enfermo, evolución de los síntomas, sobre todo en niñas y niños, verificación de ingesta y deglución del fármaco.
Bacteriológico: control con una baciloscopia mensual.
Radiológico: se efectuará en adultos como estudio complementario, cuando exista el recurso; en niñas y niños es indispensable al inicio y al final, si es posible cada dos meses.
Tuberculosis y Embarazo

 Las mujeres embarazadas deben comenzar a tratarse cuando su probabilidad de tener tuberculosis sea de moderada a elevada. Los bebés que nacen de mujeres con tuberculosis no tratada pueden pesar menos que los que nacen de mujeres que no tienen tuberculosis y, en ocasiones inusuales, pueden nacer con tuberculosis. Si bien los medicamentos que se utilizan en el tratamiento inicial de la tuberculosis atraviesan la placenta, no parecen causar efectos dañinos en el feto.

 Infección de tuberculosis latente: El tratamiento estándar contra la infección de tuberculosis latente en las mujeres embarazadas consiste en la administración de isoniacida ya sea todos los días o dos veces a la semana, durante 9 meses. Las mujeres que toman isoniacida también deben tomar suplementos de piridoxina (vitamina B6). El esquema de 12 dosis de isoniacida y rifapentina no se recomienda para mujeres embarazadas o mujeres que planean quedarlo en los siguientes 3 meses.

 Enfermedad de tuberculosis: Las mujeres embarazadas deben comenzar a recibir tratamiento tan pronto como se crea que están enfermas de tuberculosis. El esquema de tratamiento de preferencia consiste en isoniacida, rifampina y etambutol todos los días durante 2 meses, seguido de isoniacida y rifampina diariamente o dos veces a la semana durante 7 meses (para un total de 9 meses de tratamiento). No debe administrarse estreptomicina, porque se ha demostrado que tiene efectos nocivos en el feto. En la mayoría de los casos, no se recomienda la piracinamida porque se desconocen los efectos que pueda producir en el feto.

Infección por el VIH: Las mujeres infectadas por el VIH que están embarazadas y que se presume están enfermas de tuberculosis, deben recibir tratamiento inmediato. Los esquemas de tratamiento para la tuberculosis en mujeres embarazadas infectadas por el VIH deben incluir rifamicina. Pese a que el uso habitual de la piracinamida durante el embarazo no se recomienda en los Estados Unidos, los beneficios de un tratamiento que incluya piracinamida en mujeres embarazadas infectadas por el VIH que tienen tuberculosis superan los riesgos posibles e indeterminados para el feto.
Contraindicaciones
Los medicamentos antituberculosos que se mencionan a continuación están contraindicados en las mujeres embarazadas: estreptomicina, canamicina, amicacina, capreomicina , fluoroquinolonas.

Prevención
La vacuna actual, Bacille Calmette–Guérin (BCG) previene las complicaciones invasivas de la tuberculosis en la niñez, tales como la enfermedad miliar, pero la protección que ofrece contra la enfermedad pulmonar del adulto es variable.
Quimioprofilaxis
Se administrara durante 6 meses a los contactos menores de 5 años, a los contactos de 5 a 14 años no vacunados con BCG y se haya descartada tuberculosis, a los contactos de 15 años o más con infección por VIH u otro evento de inmunosupresión durante 12 meses.
Se dará Isoniacida 10 mg por kg sin exceder 300mg una toma diaria.


Bibliografía
10.    Cecchini, Infectología y Enfermedades Infecciosas, Ediciones Journal 2011, P. 75-86.


*Residente de 3er Grado de la Especialidad de Epidemiología, HGR 1 -IMSS Cd. Obregón, Sonora.